Nuestro paisaje
Un territorio MÁGICO
El corazón de 4 Reservas de la Biosfera
Donde la geografía se vuelve poesía y el paisaje no entiende de límites ni fronteras.
Imagina un lugar donde las montañas de líneas redondeadas son bañadas por arroyos de aguas limpias y donde el río Ibias se entrega al Navia tras esculpir historias en cada rincón. Es nuestro «paisaje entre costuras», donde Asturias y Galicia se funden en valles caligrafiados por siglos de manejo humano.
Aquí, las plantas no entienden de fronteras; los animales tampoco. Su única patria es su valle y su hogar. Un territorio de diminutas aldeas de piedra y gente trabajadora, de pan, vino y miel, que aguarda a quien sabe escuchar el latido de la vida rural.
Imagina un lugar donde las montañas de líneas redondeadas son bañadas por arroyos de aguas limpias y donde el río Ibias se entrega al Navia tras esculpir historias en cada rincón. Es nuestro «paisaje entre costuras», donde Asturias y Galicia se funden en valles caligrafiados por siglos de manejo humano.
Aquí, las plantas no entienden de fronteras; los animales tampoco. Su única patria es su valle y su hogar. Un territorio de diminutas aldeas de piedra y gente trabajadora, de pan, vino y miel, que aguarda a quien sabe escuchar el latido de la vida rural.
Nos encontramos en un enclave único en Europa y el mundo, enmarcado por 4 Reservas de la Biosfera declaradas por la UNESCO:
- Muniellos-Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias (Asturias).
- Os Ancares Lucenses e Montes de Navia, Cervantes e Becerreá (Lugo).
- Río Eo, Oscos y Tierras de Burón (Galicia y Asturias).
- Ancares Leoneses (Castilla y León).

En el centro exacto de todas ellas nace El País del Abeyeiro. Un país de aldeas diminutas con casas de piedra, extensos bosques caducifolios, pastizales llenos de insectos y un aire que huele diferente, donde cada valle tiene un sabor propio que nuestras abejas recogen para ti.




Los guardianes del paisaje
¿Quiénes lo habitamos?
Este es todavía uno de esos refugios salvajes de Europa donde los lobos, osos, urogallos y picamaderos negros conviven en equilibrio con el paisanaje, entre bosques centenarios y tejados de pizarra. Sin embargo, la despoblación acecha, y nosotros nos negamos a dejar que estas montañas se queden solas.
Habitamos este territorio 1.357 personas repartidas en 2 municipios (Ibias y Negueira de Muñiz) y 107 aldeas. Somos gente trabajadora, de pan, castañas, vino y miel, impulsando un proyecto que busca crear herramientas para que la vida rural permanezca. Nuestra finalidad es clara: educar para la sostenibilidad y preservar nuestro patrimonio natural y cultural a través de la producción artesanal de una miel de máxima calidad.
Pero los habitantes más ilustres y necesarios de este país son, sin duda, las abejas y los polinizadores silvestres. Ellos son los arquitectos invisibles: sin su trabajo infatigable no habría flores de colores, ni bosques, ni vida en nuestros paisajes. Al apoyar nuestra miel, tú también te conviertes en habitante de este paraíso y nos echas una mano para protegerlo.
Habitamos este territorio 1.357 personas repartidas en 2 municipios (Ibias y Negueira de Muñiz) y 107 aldeas. Somos gente trabajadora, de pan, castañas, vino y miel, impulsando un proyecto que busca crear herramientas para que la vida rural permanezca. Nuestra finalidad es clara: educar para la sostenibilidad y preservar nuestro patrimonio natural y cultural a través de la producción artesanal de una miel de máxima calidad.
Pero los habitantes más ilustres y necesarios de este país son, sin duda, las abejas y los polinizadores silvestres. Ellos son los arquitectos invisibles: sin su trabajo infatigable no habría flores de colores, ni bosques, ni vida en nuestros paisajes. Al apoyar nuestra miel, tú también te conviertes en habitante de este paraíso y nos echas una mano para protegerlo.
EL LIBRO
Una visión del País del Abeyeiro
El libro «El País del Abeyeiro» es nuestro proyecto más personal para poner en valor el mundo rural. Escrito y dibujado en paisajes recónditos, nace para hacernos recordar los motivos que tenemos para querer y defender nuestra tierra, especialmente frente a la amenaza constante del fuego, que destruye no solo el paisaje, sino también nuestro futuro.
A través de dos miradas distintas —la del pintor Fernando Fueyo y la del apicultor Alberto Uría—, recorremos este espacio natural protegido para buscar complicidad y apoyo. Con prólogos de figuras como el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga (Premio Príncipe de Asturias) y el botánico Bernabé Moya, este libro transmite un mensaje de resistencia y amor por la biodiversidad que presentamos con orgullo por todos los rincones de la geografía ibérica.
A través de dos miradas distintas —la del pintor Fernando Fueyo y la del apicultor Alberto Uría—, recorremos este espacio natural protegido para buscar complicidad y apoyo. Con prólogos de figuras como el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga (Premio Príncipe de Asturias) y el botánico Bernabé Moya, este libro transmite un mensaje de resistencia y amor por la biodiversidad que presentamos con orgullo por todos los rincones de la geografía ibérica.










